1. Industria textil (fibras de cáñamo)
La fibra de cáñamo es muy similar a la de lino y el interés de la industria textil por utilizar este tipo de fibra va en aumento. La Comisión Europea, en su Plan de Acción para la Economía Circular, considera que el sector textil es una de las piedras angulares de la transición hacia una economía más ecológica y sostenible y ha animado a las partes interesadas a buscar nuevos materiales y nuevos modelos económicos. A tal fin, la Comisión propondrá una estrategia global de la UE para los productos textiles sostenibles destinada a crear un modelo económico más sostenible, innovador y circular.
2. Alimentos y piensos (semillas de cáñamo)
Las semillas de cáñamo contienen altos niveles de proteína y cantidades considerables de fibras, vitaminas, omega-3 y minerales. Como consecuencia de ello, las semillas de cáñamo descascaradas sirven como alimento para el consumo humano, mientras que las semillas de cáñamo enteras se utilizan como pienso para animales.
3. Construcción (fibras de cáñamo)
En la construcción se utilizan tres productos principales a base de cáñamo: hormigón de cáñamo, lana de cáñamo y aislamiento de tableros de fibra. El sector de la construcción es responsable del 40 % del consumo de energía y del 36 % de las emisiones de gases de efecto invernadero, y el 75 % de esa energía se malgasta. Esto ha llevado a la búsqueda de prácticas y materiales de construcción que no tengan los efectos nocivos del dióxido de carbono o que secuestren el carbono. El hormigón de cáñamo es un secuestrador de carbono, ya que la cantidad de carbono almacenada en el material es superior a las emisiones generadas durante su producción, y sigue almacenando carbono durante la vida del edificio. La mejora de la eficiencia energética en el sector de la construcción desempeñará un papel clave en la consecución de la neutralidad en carbono de aquí a 2050, uno de los objetivos establecidos en el Pacto Verde Europeo. El cáñamo puede desempeñar un papel importante en la consecución de este objetivo.
4. Fabricación de papel (fibras de cáñamo)
El uso de fibras de cáñamo para fabricar papel presenta múltiples ventajas: los tallos de cáñamo maduran en tan solo cinco meses, el papel de cáñamo no requiere necesariamente productos químicos de blanqueado tóxicos y puede reciclarse entre siete y ocho veces.
5. Otros usos
Los productos derivados del cáñamo se utilizan en diferentes industrias y con distintos fines. Los efectos negativos para el medio ambiente del plástico han empujado a los fabricantes a buscar alternativas. El cáñamo es una buena opción por su ligereza y durabilidad. Como sustituto del plástico, los productos derivados del cáñamo se utilizan en diferentes sectores, como la fabricación de automóviles, el ferrocarril, la aviación y el sector aeroespacial.
Otros usos del cáñamo son los cosméticos (aceites, lociones, champús, etc.) y la producción de energía (biocombustibles). También existe interés en la producción y comercialización de extractos de cáñamo, en particular cannabidiol (CBD), debido a sus posibles usos en productos cosméticos y sanitarios y en alimentos. No obstante, estos posibles usos están sujetos a los requisitos pertinentes de la UE. En noviembre de 2020, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea determinó que la comercialización del CBD producido legalmente está permitida por el Derecho de la Unión.



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