Luego de 50 años, llegó la primera cosecha experimental de la que Manuel Belgrano llamó "la planta del futuro"
Se informó recientemente que la Secretaría de Agricultura, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) y el Instituto Nacional de Semillas (Inase) participaron en las primeras cosechas experimentales de cáñamo industrial en suelo argentino en más de 50 años.
Estas prácticas de cultivo fueron llevadas a cabo por la empresa nacional Industrial Hemp Solutions (IHS), que aprovechó las nuevas oportunidades que ofrece el marco regulatorio actual en lo que respecta al cannabis medicinal y el cáñamo industrial.
"Estamos viendo los primeros ensayos, cómo responden cada una de las variedades, y trabajando en nuevas normativas que permitan acompañar el desarrollo del sector para sus distintos usos legales, y fortalecer toda la cadena que tiene un gran potencial para el país", agregó Guillén.
El potencial de la bioeconomía argentina es enorme y, en este contexto, el cáñamo se posiciona como sinónimo de desarrollo y progreso, destacaron Agricultura y el Senasa en un comunicado conjunto.
"Contar con buenos materiales de propagación es fundamental para construir una industria robusta, que permita rentabilidad y desarrollo local", sostuvieron.
Explicó también que "el cáñamo es un eficiente regenerador de suelos; sus usos van desde fibra para la industria textil pasando por materiales para la construcción, sustitución de polímeros plásticos por polímeros naturales y mucho más".
En septiembre de 2022, IHS celebró un convenio específico con la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA), bajo la coordinación del Ing. Agr. Daniel Sorlino del Grupo de Estudio y Trabajo en Cannabis (GET Cannabis) y titular de la Cátedra de Cultivos Industriales.
Este convenio apunta a la evaluación de diferentes variedades de cáñamo, no sólo concentrándose en sus rendimientos, sino también en las propiedades de sus derivados para entender el impacto real que puedan llegar a producir en aquellas industrias que elijan migrar hacia el uso de estos biomateriales.
"Mediante un convenio entre la UBA y la empresa que lleva a cabo estas experiencias, es que nos sumamos a la investigación. Brindamos todo el apoyo necesario para el desarrollo de todas las variedades que tenemos en el país y su relación con el clima, particularmente en la zona pampeana. Por eso estamos recorriendo las zonas para ver cuáles se van adaptando. En esta primera experiencia buscamos adaptar la maquinaria al proceso de cosecha, y así tener un paquete tecnológico adecuado", afirmó Sorlino.
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